MARGARITA RODRIGO

¿Por qué me agrada leer…?

Me apasiona leer por varias razones: m divierto, aprendo, me gusta descubrir que alguien sabe expresar lo que a mí me gustaría y no se decir. Especialmente leo para ver como los escritores, a través de sus personajes, plantean y dan respuesta a los dilemas humanos.
Los seres humanos elegimos en cada instante de nuestras vidas una opción, una sola, entre muchas posibilidades.
Entre esos caminos, unos los escogemos de forma inconsciente, otros nos vienen dados y otros los toman por nosotros. En las sendas que escogemos conscientemente reflexionamos antes de avanzar. Todas estas elecciones nos ayudan a convertirnos en seres únicos e irrepetibles.
De mi reencuentro con “EL Quijote” de Cervantes, con “Las vida de Don Quijote y Sancho” de Miguel de Unamuno y con “Las rutas de El Quijote” de Azorín, me he apasionado por la toma de decisiones y la ejecución de las mismas de sus personajes.
De estas decisiones, llenas de lucidez, quiero poner dos ejemplos de las tomadas por Don Quijote y dos de las tomadas por Sancho Panza.
Don Quijote en un momento de su vida está convencido de que ha de emprender la aventura de irse de “caballero andante”. Nadie en su entorno está de acuerdo, ni familiares, ni amigos, ni autoridades y todos tratan de disuadirle. Su sobrina, llega a decirle que como se le ocurre semejante aventura dada su condición de viejo, enfermo y pobre. Ante tal oposición, el Hidalgo, que está convencido de su destino, sale de noche por la puerta falsa del corral para que nadie le impida emprender su andadura.
Una vez en campo abierto se encuentra ante un cruce de caminos y como no tiene claro cual dirección tomar deja que sea Rocinante quien escoja, creyendo que el seguir el instinto animal es parte de la misma aventura.
No menos interesante son las decisiones de Sancho. En uno de esos momentos difíciles y duros que tiene el avatar del escudero, Sancho se para a valorar su situación: “estoy cansado, mal comido, apaleado y debería volverme a casa, pero si regreso ahora no lograré ser gobernador de la Ínsula”, por lo que decide continuar con Don Quijote.
Cuando Sancho consigue ser gobernador, después de tantas vicisitudes y privaciones, se encuentra que ser gobernador no es lo que él había soñado, y tras tantos avatares para logra el cargo, decide renunciar a su Ínsula y a su Gobierno y seguir con el oficio de escudero.
¿Quién no se encuentra - después de cuatrocientos años – reflejado en alguna de estas decisiones?. Dentro de cuatrocientos años, los humanos del futuro seguramente continuarán viéndose reflejados en ellas. En cualquier época y lugar en que siga existiendo una persona, se encontrará con el reto y la aventura de construirse a si misma.
Termino con unas líneas del libro de Unamuno: “Lo mas urgente es lo de ahora y lo de aquí; en el momento que pasa, y en el reducido lugar que ocupamos están nuestra eternidad y nuestra finitud.


Margarita Rodrigo
( UVA de Vallecas)