EL VENDEDOR DE AGUJEROS Por Rebeca Chen Lin Colegio P. Santo Domingo "Una vez, hace muchos años, conocí a un vendedor de agujeros". Era barbilampiño, de nariz puntiaguda y sobre todo, lo que más me motivó de él fue que vagó por ¿quién sabe por cuantos sitios? Era un fiel y aventurero vagabundo. ¿Qué como lo conocí? Bien, pues escuchad atentamente mi relato: Hace mucho, mucho tiempo, cuando tenía la edad de vosotros, vivía solito en la casa de mis padres, mis padres murieron cuando yo era muy pequeño así que yo estaba acostumbrado a vivir solo. Yo era un niño tímido y aventurero, aunque no salía mucho de mi casa. Un día, me propuse salir de mi casa a respirar el aire limpio de las montañas. Vi una flor un poco rara, tenía forma de una estrella y pensé que podría quedármela de recuerdo. La iba a coger cuando... -Es una edelweiss muchacho, ya veo que te ha gustado pero debido a la escasez de edelweiss que hay no se pueden coger a mí también me hubiera gustado mucho coger una de esas. Es preciosa ¿verdad?-dijo una voz vieja y aguda a mis espaldas. Creí que sería un guarda del bosque, pero cuando me di la vuelta ¿qué me encontré? A un pobre y noble vagabundo, al principio me asusté un poco pero enseguida dije con timidez y a la vez con un poco de miedo: -Ho. .ho. .hola. ...¿quién es usted? -No te asustes muchacho, soy un pobre y viejo vagabundo que vaga por las calles y ha conocido muuuuuuuuchas cosas. He ido por China, Chitá, crucé los ríos Lena y Obi y finalmente caminé hasta aquí. Bueno, eso solo es lo que he caminado estos últimos meses o .¿tal vez años? - Narró -Por favor no me llame muchacho, me llamo Javier López. -¡Ah! Si, perdona Javier. Yo me llamo Alonso. -Encantado de conocerte, Alonso. Alonso ¿te dedicas a algo? -Bueno. ejem, ejem, soy ... vendedor de agujeros. -Nunca lo había oído, ¿en qué consiste? -Mejor que te cuente todo desde el principio: "mi padre era un viejo vendedor de agujeros, o sea, que vendía agujeros que servían para ver el cielo por el agujero, basta con dar a un simple botón y podías ver la luna, el sol, las estrellas, los eclipses, o todo a la vez... Mi padre me dijo que lo inventó pensando en las personas, todo el mundo deseaba ver el cielo de cerca. Cuando murió mi padre me pidió por favor que conservara su oficio, las personas estaban encantadas viendo las estrellas y demás cosas. Él era el único que sabía hacer los agujeros. Yo acepté su oferta pero no sabía como hacerlos. Sólo sabía hacer una parte, pero la otra ¿cómo la haría? Estuve día y noche encerrado en el despacho de mi padre, yo le había prometido a mi padre que lo haría y lo iba a hacer. Entonces recordé lo que me dijo mi padre de niño: "para inventar estas cosas sólo hace falta pensar en las estrellas, en el cielo ... Estaré orgulloso de ti viendo como haces estas cosas hijo mío .........¡¡¡¡¡¡ papá no!!!!!!" Entonces pensé y pensé en las estrellas y lo hice pensando en ellas, entonces no sé como pero allí estaban unos... tal vez ¿mil agujeros? Fui por muchos sitios para vender mis agujeros, no quise formar una empresa ni nada parecido, quise seguir la tradición de la familia. -¡Qué historia más bonita! -Jajajajaja. Ahhhhhhhh que día más bonito ¿verdad? ¿Qué tal si nos vamos a tomar un helado a la plaza, Javier? -Siiiiiiiii- exclamé. -Bueno... es hora de que me vaya Javier... Aún tengo que vagar por muuuuuuuuuuchos sitios... Disfruta de la vida Javier, espero que nos volvamos a ver aunque no creo, me he prometido recorrer todo el mundo con mis agujeros. Si algún día te propusieses ser vendedor de agujeros recurda: "sólo tienes que pensar en las estrellas." En ese momento, sentí un cosquilleo en la tripa. ¿Qué me pasaría? Cuando Alonso estaba a un metro de distancia grité: -¡Suerte en tu camino Alonso! ¡Te echaré de menos!-El me contestó con una sonrisa. Cuando me senté ví un agujero hecho por él, donde ponía: "siempre estaré contigo". -Gracias Alonso-susurré -Esa es mi historia ¿os gusta? Bueno es hora de irse a la cama niños. -Como me gustaría haber ido con él... me dije a mi mismo. Estuve a punto de dormirme cuando: "- Pues eso va a ser imposible, porque el que se va a quedar contigo soy yo. - ¡Alonso! ¡Estás aquí! -Gracias por volver, ¿has vendido muchos agujeros?" -Javier, Javier. -¡Alonso! ¡Alonso!- exclamé medio dormido. -Todo ha sido un sueño, a los niños les ha encantado tu historia. -¡Papá, papá! ¿Podemos ver las estrellas contigo? -¡Claro! Pero antes prometerme que la historia que os he contado se lo contareis a vuestros futuros hijos. -¡Vale!-exclamaron mis hijos impacientemente. Cuando saqué el agujero de Alonso, mis hijos miraban la luna y las estrellas con una mirada de alegría. Estaba muy orgulloso de ellos. -¡Qué bonito que es papá! Al cabo de unos años... -Y así acaba mi historia, con toda la familia viendo las estrellas y la luna... ¿Qué os ha parecido la historia de mi padre? Así fue la tradición de la familia López, el padre se lo dijo al hijo, el padre le dijo la promesa que tenía que hacer antes de enseñarle el agujero... Actualmente, Javier vive felizmente en su tumba con sus padres y algunas veces visita a Alonso y a su padre para ver los fenómenos atmosféricos. * * * * * * Este cuento obtuvo el 2º premio en el Certamen Vallecas Calle del Libro /Libreria Muga 2004 |